lunes, octubre 29, 2012

“ARGO FUCK YOURSELF”
Por: Mónica Heinrich V.

Cosas raras han sucedido este año. Una de las más raras es mi reconciliación en slow motion con Ben Affleck. Ben Affleck a quien veía como uno de los actores más insípidos y emputantes de Hollywood, Ben Affleck a quien le encontraba menos sex appeal que a una ardilla estreñida, Ben Affleck que encabezaba mi Top 5 de actores odiados sin motivo aparente, sip. Ese mismito Ben Affleck ahora es acariciado con aprobadores y arrobados ojos.

(Insertar Sex Bomb de Tom Jones)

Ocurrió algo similar con Colin Farrel después de ver la fantástica In Brugges, y en este caso, el artífice del milagro se llama ARGO, reciente filme dirigido y protagonizado por Ben, MI Ben.
Y es que Argo tiene todas las papeletas para llamar la atención. De hecho, cuando vi el tráiler me dije que cosito tenía que ser muy hijo de Pooh para cagarla: Ese tráiler solo era un prefacio lleno de esperanza.

Basada en hechos reales, Argo cuenta lo sucedido entre 1979 y 1980, cuando se vivió la revolución iraní. Se trató de un proceso muy jodido que desembocó en el derrocamiento del líder Reza Pahlevi. Este tipito fue un dictador en toda ley, vivió fastuosamente, ejerciendo un control cruel y abusivo mientras su pueblo moría de hambre. La gente se cansó, y un buen día el don tuvo que salir tostando de ahí.

Estando en el poder fue apoyado y socapado por los gringos, que lo pusieron casi a dedo como “sha” o emperador de Irán, buscando conquistar el bien que siempre les quita el sueño: petróleo. Pahlevi fue un servil “amigo” del Tío Sam y permitió el saqueo de su país a manos de las grandes transnacionales americanas. Al estar depuesto y perseguido, va y se refugia en USA causando ira en su gente que, obviamente, deseaba, necesitaba, ejercer justicia. Y con justicia me refiero a un juicio protocolar y la respectiva ejecución.

Para qué nos vamos a mentir: Los iraníes tenían razón en estar cabreados, como muchas naciones hoy tienen razón en estar cabreadas. Convengamos que la política exterior americana no es precisamente digna de admirarse. Entonces tenemos a un dictador depuesto alojado en USA y tenemos a un pueblo que airadamente quiere que se “lo devuelvan”.

Estados Unidos no puede devolver al crispín por un principio básico de: entre bueyes no hay cornadas. A los demás parias similares a Pahlevi tiene que llegarles el mensaje fuerte y claro de que no importa las fechorías que hagás ni lo mal que te portés con tu gente, si sos funcional a los intereses americanos, cuando las papas quemen ellos harán lo posible por ayudarte, siempre y cuando el olor a quemado no llegue a casa (saludos a Saddam, Gadafi y Mubarak)

Los iraníes que habían sufrido uno de los peores regímenes de su historia, no se anduvieron con vueltas y atacaron la embajada americana en Teherán, tomando como rehenes a 90 gringuitos.

Una compañera de butaca alegaba que debieron matar uno por uno a todos los crispines de manera salvaje, sanguinaria, vengando las afrentas del pasado y no negociar, porque estaba claro que el gobierno americano no iba a ceder ante la exigencia de liberar a los rehenes a cambio de que le devuelven a su dictador para un juicio justo.

Sí. MATENLOS! Hmmmm no. Creo que no. Voy a ser ñoña y decir que: violencia engendra violencia y en estos temas no queda otra que negociar.

Mientras se instala la toma de la embajada, 6 americanos consiguen escapar y buscar refugio en embajadas amigas. Aquí hay dos caminos: uno el que sigue la historia real y otro el que sigue la historia narrada por Ben Affleck. Vos tenés que descubrir qué sucede viendo la película.

Todo esto por sí solo YA ES interesantísimo, y se pone MAS interesante cuando la CIA decide “extraer” a los seis refugiados antes que los iraníes se den cuenta y se arme el despelote. Con “extraer” me refiero a que tendrán que sacarlos clandestinamente de Irán en el momento más álgido para que cualquier gringo se atreva a salir a la calle. MATENLOS! Hmmmm...seh, algo así.
Y lo que la CIA, en conjunto con el gobierno canadiense, hace…es “de película”. El protagonista de la historia es Tony Méndez (Ben Affleck), agente de la CIA que es el encargado de la “extracción”. No quiero contar cómo lo hace para no privarlos de la emoción, tienen mi palabra que es absolutamente genial.

La subtrama creada para darle “humanidad” a Méndez como figura paterna y ex pareja en conflicto, es el punto flojo del filme, lo acepto. También sucede que el haberse decantado por convertir en héroe al agente de la CIA y minimizar el aporte real que tuvo Canadá o la ayuda prestada, a su vez, por Inglaterra y Nueva Zelanda, a pesar de las buenas intenciones, termina por repetir el típico mensaje de “los americanos son los héroes, los tipazos, los propios”. Con tanta película chota cacofónica que tiene ese desenlace, hubiera deseado algo más acorde a la dignidad del resto del largometraje.

La falla, empero, es fácilmente excusable bajo la premisa que la película aclara al principio: “Basada en hechos reales” y en la que se escuda nuestro buen director. Porque sí se han tomado licencias a la hora de trasladar esa historia a la pantalla gigante, sí se han creado situaciones inexistentes, personajes imaginarios, sí, y en conjunto todo el equipaje “extra” de la trama funciona. Pero explíquenle eso a los canadienses que en el estreno del filme dentro del Festival de Cine de Toronto, criticaron tanto este punto que lograron que se cambie el texto que aparece al final, resaltando el aporte de Canadá.
Aún con esas fallas que no son fallas, sino licencias creativas, mi hoy amado Ben Affleck cuenta ARGO con acierto e inteligencia, creando tensión desde el minuto cero hasta el final. Narrando una historia dramática con unos giros de inesperado humor que no socavan para nada la cuota de verdad que la cinta transmite.

Para ello se vale de un casting perfecto, perfecto. En el que destacan Bryan Cranston como el jefecito burócrata de Tony, el gran John Goodman como John Chambres: artista/maquillista ganador del Oscar que ayudó en la operación, Alan Arkin como el personaje ficticio Lester Siegel,  excéntrico productor de cine ganador de Cannes que se sube al barco y claro, los 6 actores que interpretan a los personajes necesitados de rescate.

Con este engranaje colabora un guión notable de Chris Terrio, quien es casi un novato en Hollywood y que después de esto seguramente recibirá grandes propuestas. Un guión que mezcla drama, suspenso, acción, humor negro e historia. Un combazo.

La fotografía de Rodrigo Prieto, mexicano con el que cualquiera de nosotros suspiraría por tenerlo en un crew de filmación (el talento es SEXY), demuestra que es uno de los mejores directores de fotografía latinos del momento.  Muy buena foto, acorde con el tono del filme, cómplice con los climas creados.
Ben incluye al compositor francés Alexander Desplat para encargarse de la banda sonora de ARGO, y si tomamos en cuenta que este señor le ha puesto la música a El curioso caso de Benjamin Button, El discurso del rey, a El árbol de la vida, a Moonrise Kingdom, pues no hay mayores palabras al respecto. Un genio.

Con un equipo como este y el resultado obtenido, solo se puede recomendar a uno de los mejores estrenos de este 2012. No es una película de autor propiamente dicha, no es ese cine clásico político de antes, es una cinta entretenida apta para las grandes masas, y sobre todo una buena película.

Argo nos demuestra que Affleck es mejor director que actor, podemos tener reservas sobre sus mustias interpretaciones pero su labor como director va in crescendo y es inobjetable.

Lo mejor: Muy bien narrada.
Lo peor: que termina regalándose en un mensaje pro-heroísmo americano, escenita de bandera americana ondeando a sus espaldas cuando va a visitar a su mujer GUACALA.
La escena: La del aeropuerto (las preguntas)
Lo más falsete: la persecución al avión y todo lo que ello conlleva
El mensaje manifiesto: In god we trust
El mensaje latente: Por muy oprimido y pobre que sea el pueblo, un día se levanta con los huevos/ovarios reventados.
El consejo: VELA! Está buena
El personaje entrañable: Lester y Chambres.
El personaje emputante: Al principio, el emputante que todo lo veía de manera negativa y que secretamente uno deseaba que muera primero.
El agradecimiento: a Ben, que sale de mi Top 5 de actores odiados, dejando un hueco vacío para Daniel Craig.

CURIOSIDADES
Se filmó con la ARRI ALEXA PLUS y la ARRI LT
Es la tercera película que dirige Ben Affleck: la primera es Adiós pequeña, adiós y la segunda es Ciudad de ladrones, ambas dignamente dirigidas.
Presupuesto de 44.500.000 $us., lleva recaudado más de 60 millones de dólares.
Se filmó en California, Virginia, Washington y Estambul. Affleck quiso rodar en Teherán pero fue persuadido de no hacerlo, le dijeron que ir a Irán actualmente es más peligroso que en la época que el filme relata. Además, le advirtieron que su visita sería usada políticamente desde todos los flancos.
George Clooney es uno de los productores y estuvo muy involucrado en el rodaje.

CURIOSIDADES CON SPOILERS
En la vida real las embajadas de Nueva Zelanda e Inglaterra colaboraron con los que consiguieron huir de la embajada americana, pero la situación se hizo tan tensa y peligrosa, que se vio necesario el trasladar a esa gente con los canadienses.
Tony Méndez en la vida real no actuó solo, fue acompañado por otro agente.
El periodo de tiempo antes que tomen el avión no fue de un par de días, pasaron semanas preparándose.
La persecución y los momentos de tensión que se vivieron en el aeropuerto son ficción. El mismo Tony Méndez comentó que en los controles para abordar el vuelo, a los iraníes no podía importarles menos la revisión de los pasajeros. 

jueves, octubre 25, 2012


LA MANZANA
Por: Mónica Heinrich V. 
La cultura y el Estado -no nos engañemos sobre esto- son rivales”. Nietzsche
La Manzana 1, hoy conocido espacio de esparcimiento cultural, tuvo un inicio utópico. El edificio que lo cobija llevaba abandonado casi 13 años y en condiciones lamentables. Paredes descascaradas, olor a orine, suciedad.
Es verdad que siempre perteneció a la política o tuvo un uso “político” (oficinas de la prefectura, oficinas de la policía) y político fue su abandono, su decadencia, la dejadez con la que se afrontó su deterioro y la falta de interés por parte de los encargados de turno para “hacer algo al respecto”.
Sí, mientras los indigentes usaban de motel y hostal ese edificio, los hoy orgullosos propietarios se rascaron las bolas y miraron su ombligo con singular embeleso.
Política, política, política.
Pero nunca falta alguien que no se está mirando el ombligo, que ignora la picazón de sus bolas y los artistas recuperaron ese espacio. Invirtieron en el lugar, creyeron en él.  Los artistas hicieron que sea viable un proyecto cuyo aporte no se puede medir en asientos, oficinas, o gente que va a trabajar.
El aporte de la Manzana 1 no es medible porque no se puede medir la cantidad de gente que ha pasado por sus galerías y se ha dado una duchita de pintura, de escultura, de música, de arte de forma gratuita. No se puede medir el efecto, es importante, es significativo, pero no se puede dar una cifra porque a las mejores cosas de la vida no se les puede poner números. Lo que sí se puede medir son las mejoras en la infraestructura, la inversión en dinero que está casi en 100.000 $us. y que ahora quieren disfrutar otros.
Somos una ciudad que tiene pocos espacios culturales, una pequeña metrópolis que se ha acostumbrado a la “cultura” de los boliches y la joda a falta de otras opciones para el esparcimiento en el tiempo libre. Lo que tenemos es poco, funciona generalmente a base de pulmón y esfuerzo porque a los políticos y a los empresarios por una cuestión de incompatibilidad innata NO les interesa la cultura, y con esos antecedentes ¿quieren quitar algo significativo de lo poco que tenemos para darles oficinas a 58 parlamentarios?
El presidente de la Brigada Parlamentaria, Moisés Salces, declaraba que el edificio es históricamente político y que el poder político debía ser concentrado en el centro de la ciudad. Que ellos son 58 crispines que comparten oficinas y que a veces hasta se “agarran a puñetes” porque el trabajar en esas condiciones no es bueno.
Comprendo la situación, digamos que en un país donde toda oficina pública/estatal tiene a la gente amontonada, trabajando en condiciones no precisamente cómodas, ellos los de la Brigada Parlamentaria sí necesitan oficina para cada uno (titular y suplente) y de preferencia con aire acondicionado. Eso tomando en cuenta los altos índices de asistencia de los parlamentarios a su lugar de trabajo. Claro. Porque ahorita, si uno se da una vuelta los 58 están ahí codo con codo trabajando 12 horas diarias por el departamento. Es lo lógico. Así se hace en el resto de departamentos. Porque si ellos se quedan con el edificio, tendremos también el “hermosísimo” proyecto de la “galería de los presidentes”, la gente podrá ver cara a cara a aquellos próceres patrios que tanto alimentan nuestro espíritu y a quienes tanto le debemos. Seh.
Pero no sé, como que me gusta más la idea de un edificio en el que no se necesiten tantos funcionarios, los de la Manzana 1 no son 58 y estoy segura que no se agarran a puñetes, se ponen de acuerdo para proyectos, sacan uno detrás de otro y no están planeando la macabra galería de los presidentes, razón de más para tener un voto de confianza.
Sí, eso suena mucho mejor que 58 crispines rascándose las bolas y mirándose el ombligo.
Seamos serios: En todos los departamentos hay quejas sobre la inoperancia de las Brigadas Parlamentarias, se habla desde la imposibilidad de ponerse de acuerdo no por falta de oficinas sino de unidad a la hora de tomar decisiones, se habla de racismo, de poca efectividad en la ejecución de planes, se habla de los viajes al pedo que son vacaciones pagadas de algunos funcionarios a título de ir a supervisar regiones, hay de todo. 

Seguramente tendrá su lado luminoso, pienso, pienso y no se lo encuentro, me parece un organismo que solo chupa dinero y devuelve poco en acciones. En todo caso, la imagen de esta gente se iluminaría si decidieran dejar la Manzana 1 como está o en un arranque de desprendimiento renunciar a todo el boliche y finalmente otorgarle un poder oficial para usar la infraestructura y hasta destinarle un presupuesto municipal. Soñar es gratis.
Es cierto que el edifico tiene un origen político, sí le pertenece al Congreso Nacional, pero fueron los artistas quienes lo recuperaron, lo dejaron en condiciones y lo transformaron en el proyecto que es ahora.
Lo más importante es que NO se lo están quitando a los artistas. Se lo están quitando a la ciudad, a la gente, a nosotros, a vos, a mí.
Están anulando un espacio que es vehículo de cultura, que es gratuito, que no tiene fines de lucro, en el que se puede apreciar un trabajo constante y bien ejecutado, que como ya dije beneficia no a los artistas que lo promueven sino a la ciudadanía que tiene poco o ningún acceso al arte. Es uno de los pocos lugares de los cuales podemos enorgullecernos como cruceños. Y noten que la palabra poco se repite constantemente porque tenemos poco y lo poco hay que cuidarlo más. Su valor es social, humano.
Eso es lo que planean quitarle a la ciudad para darle oficinas a 58 parlamentarios titulares y suplentes que colgarán cuadros de los presidentes. El periódico Opinión en una editorial lanzada en abril del año pasado, decía: “…con el paso de los años, la brigada parlamentaria en casi todos los departamentos donde funcionaban se convirtió en un organismo inservible para los procesos de desarrollo de las regiones y en una especie de pretexto para viajes de fin de semana de los parlamentarios que los prolongaban uno o dos días aduciendo que debían atender problemas de su región” y remataba “Si el objetivo inicial ya no se cumple es evidente que las brigadas parlamentarias no tienen razón de ser y de tal modo se podría ahorrar tiempo, esfuerzo y dinero”.
Y cuando se habla de dinero, se habla de grandes presupuestos que la brigada maneja para “solucionar” los problemas regionales. Del presupuesto usado como parte del pago de sus funciones, y del presupuesto usado para sus idas y venidas a La Paz, sede de sus actividades. A ese ahorro de plata se refiere la editorial.
Así que traslado el foco hacia la utilidad de las Brigadas Parlamentarias. ¿Es justo que un organismo cuya utilidad es puesta en duda, cuya imagen no es ni positiva ni admirable, se quede con un espacio como la Manzana 1 gestionado de forma desprendida, cuyo funcionamiento es a ojos vista útil, necesario y efectivo?

martes, octubre 16, 2012

“EL CARNICERO DE LA BAHÍA”
Por: Mónica Heinrich V.

Hoy me levanté atravesada, tuve una pesadilla horrible en la que todos se volvían zombies. Zombies sedientos de sangre y carne fresca, y yo, yo era zombie también pero no me gustaban los otros zombies y en mi mente paranoidezombineada huía de los demás. El infierno son los otros, decía Sartre. Seh. Desperté a las 3 de la mañana y supe qué me atormentaba.

Ese mal humor, esa mierdita hirviendo, ese “algo ahí adentro”, era la voz emputada que me susurraba trémula: “Tenés que hablar de Dexter…!”. Ajá. Retroceder el tiempo, llorar sobre las fotos antiguas, gritar en la calle mientras tironeo mis cabellos e intentar responderme ¿por qué, POR QUÉ las cosas se han ido tan al carajo?


Lo siguiente estará lleno de SPOILERS (datos reveladores), será subjetivo, histérico, obsesivo y de naturaleza no menos preocupante que la serie a desmenuzar, pero no importa nada. La sangre llegó al río y después de ver el episodio 3 de la nueva temporada…es lo que hay.

Nacida desde la profundidades de la casi desconocida cadena Showtime, el 1 de octubre del 2006 sería la premier de esta macabra historia.

Si algo podemos decir de Dexter es que “de verdad”, “for real”, es una serie políticamente incorrecta: El protagonista es un asesino serial. Un tipo más oscuro que noria con el agua contaminada de cólera, un ser que se autodenomina “monstruo” y que capítulo a capítulo nos “seduce” e hipnotiza. Sí. Hay espacio para sentirse algo enfermo empatizando con el personaje o para recriminarte la absoluta imposibilidad de abandonar la serie después de los dos primeros capítulos.


La culpa la tiene Jeff Lindsay que en realidad es el padre de Dexter, el que lo creó y lo largó al mundo sin demasiadas contemplaciones. Lindsay es un autor americano casado con la nieta de Hemingway, que a su vez es escritora. Ha escrito varios libros, siendo la saga de Dexter (que ya lleva 6 entregas publicadas y una más anunciada) la más aclamada. El primer tomo: Darkly Dreaming Dexter sería la presentación en sociedad de Dex y en base a él se tejería la primera temporada.

Tengo el libro, pero el libro curiosamente resultó no ser tan adictivo como su versión televisada por eso el singular “tengo el libro” y no “tengo loS libroS”. Para la caja boba el artífice es James Manos Jr., cuya probada experiencia produciendo y escribiendo series como The Sopranos o The Shield nos dice que no es un crispín y que era de esperarse que Dexter sea el éxito en que se convirtió.

Manos (raro-tétrico apellido) se basó en el primer libro de Jeff Lindsay y vagamente en los dos siguientes. No sé si eso tenga algo que ver con lo que contaré después, el tema es que la primera temporada de Dexter fue genial, perturbadora, absolutamente memorable.

(espacio para la nostalgia)

Pero, ¿qué es lo que hace especial a Dexter? La trama gira en torno a un forense especialista en análisis de sangre que trabaja en el Departamento de Policía de Miami. Para la gente que lo rodea, Dexter es un buen tipo: cumplido, talentoso en el trabajo, atento con los demás. Una persona querible.

“Mi nombre es Dexter. Dexter Morgan. No sé lo que me hace ser como soy, pero lo que haya sido me dejó un vacío dentro. La gente finge mucho al tratar con los demás . Yo siento que finjo siempre. Y finjo muy bien”

La voz en off acompaña al personaje constantemente y eso nos ayuda a saber qué pasa por su mente y cuáles son sus sentimientos o la falta de ellos. Generalmente las voces en off me estorban y me hacen sentir deseos de autolesionarme pero en este caso funciona, funciona muy bien.
Dexter es un asesino serial, y tiene impulsos que lo obligan a matar personas. Su padre adoptivo, Harry Morgan, supo que algo andaba mal cuando él era apenas un niño. Al ser policía y por motivos que se irán revelando, Harry no recurre a la medicina, ni a la religión, ni a nada que pueda hacerle frente a esos instintos, los acepta, los asume y le da a Dexter un código: El código de Harry.


Harry era un gran policía aquí en Miami, me enseñó a pensar como un policía, me enseñó a cubrir mi rastro. Soy un monstruo único

Esos códigos o reglas están destinados a mantener a Dexter lejos de la silla eléctrica. Dexter es un asesino, sí, pero…fanfarrias…es un asesino de asesinos seriales. Yep. Así nomás. De ahí que surja una dualidad ante el espectador que a pesar de los fríos asesinatos puede percibir a Dexter como una especie de héroe o bañe a nuestro personaje bajo el concepto de “vigilante”. Pajas. Si esa es tu postura, te fuiste a la mierda, igual que las últimas temporadas.

A cosito le gusta matar y punto, no mata por amor a la justicia o por librar al mundo de un asesino serial y así salvar a las víctimas futuras del sujeto que atrapa, no. Dexter mata por placer, porque él es igual a sus víctimas. Desde el código de Harry, estas víctimas son la forma de canalizar el deseo de sangre de Dex, y como en cierta manera “se lo merecen” o técnicamente son “desechables” y se “libra” al mundo de ellos, no es tan mal visto como matar inocentes.

Aprovechando su trabajo en la policía y su acceso a n base de datos, Dexter rastrea, caza y liquida a los que un fallo en el sistema dejó escapar, o a los que no se les pudo probar su crimen. Dex comprueba que realmente “merecen” la muerte y bajo un ritual muy elaborado los asesina.

El ritual es parte de su firma, porque todo asesino serial tiene una firma, un patrón. El de Dexter es limpio, busca quitar cualquier posibilidad de rastros y ADN.
Apegarse al código lo mantiene equilibrado y, como ya dije y repito, es lo que le asegura la libertad. El código de Harry se va revelando de a poco y básicamente consiste en:


Jamás ser atrapado
No está permitido matar gente inocente.
Siempre hay que tomarse el tiempo necesario para asegurarse de que sea la persona correcta.
Hay que ser extremadamente cuidadoso con el procedimiento, pero la PREPARACIÓN es siempre más importante.
No hay que olvidar que uno es quien controla la necesidad de matar; y nunca al revés.
Es necesario fingir las emociones y un comportamiento normal para encajar en la sociedad.
No hay que olvidar la regla número 1. ¡JAMÁS ser atrapado!
En un examen psicológico hay que responder lo opuesto a los sentimientos.
Ocultar la verdad a las personas cercanas a ti es necesario, eso las protege si algo sale mal.
La soledad es otra forma de arte. (referente a tener amigos)

“Sangre. A veces me hace crujir los dientes. Otras me ayuda a controlar el caos. Las reglas de Harry, mi padre adoptivo, están satisfechas, y yo también.”


Los impulsos que devoran a Dexter, todo aquello reñido con la buena moral, las buenas costumbres y lo “bueno” en general, será denominado como “el oscuro pasajero”. Es el oscuro pasajero el que hace que Dexter mate, es el oscuro pasajero el que deja ese vacío, es el oscuro pasajero el que a veces le hace perder el control.

Viví en la oscuridad mucho tiempo. Con el paso de los años mis ojos se ajustaron hasta que la oscuridad se volvió mi mundo y pude ver”

Actualmente la serie se encuentra en su séptima temporada y de manera oficial se ha comunicado que la octava será la temporada final. Viendo cómo se desarrollan los acontecimientos y si existe algo de coherencia en esta viña del señor, la única posibilidad de cierre para un personaje de este calibre es la muerte. Muere, Dexter, muere!
Mientras esperamos que llegue ese sangriento día, paso a hacer una revisión de cada temporada y así sumergirnos a pleno en esa desgracia que hoy me atormenta.

SEASON ONE
Amo Halloween. La única época del año en que todos usan mascaras, no solo yo. La gente cree que es divertido fingir ser un monstruo. Yo paso mi vida fingiendo que no lo soy: Hermano, amigo, novio. Todos forman parte de mi colección de disfraces. Algunos podrán decir que soy un fraude. Yo prefiero pensar que soy un maestro del disfraz”


Reconozcámoslo. La temporada uno tiene todo a su favor. El factor novedad, por el que nos subyuga el personaje de Dexter; el factor frescura, la trama no está trajinada ni tiene los vicios de la redundancia, y claro, al ser el inicio y no ser un intento desesperado de estirar el chicle, el argumento no suena descabellado.

En esta temporada conocemos el mundo de Dexter. Sabremos que ambos padres adoptivos ya murieron y que solo le queda Debra (Jennifer Carpenter) su hermana adoptiva. De ella dirá: “No siento nada por nadie, pero si pudiera sentiría algo por Deb”. 

Está Rita (Julie Benz) con la que forma pareja porque está tan “dañada” como él y porque una relación amorosa le da una imagen de mayor normalidad. Rita tiene dos hijos, y lentamente se enamora de Dexter. Será un personaje importantísimo en las subsiguientes temporadas. Un personaje muy “amable”…amable de lovely, amable de que se puede amar, no el significado choto que tiene hoy.
Este también es el primer vistazo a Masuka (love him), Sargento Batista, Laguerta, Doakes, Astor, Cody, la doñita de los archivos, Harry, y el resto de personajes que se mueven alrededor de Dex.

Conoceremos al primer némesis: El malo, hijo de Pooh, es el denominado “asesino del hielo”. El asesino del hielo es un asesino serial que tiene a la policía de Miami de cabeza. Gracias a este sujeto sabremos a profundidad el porqué Dexter es un monstruo. Veremos que no todo es blanco y negro.

Habrá capítulos en que la sensación de oscuridad que relata el personaje, traspasará la pantalla y te quedarás sumido en un atribulado silencio.

Los giros de esta temporada te ponen los pelos de punta. Dexter descubrirá que viene de la sangre. El monstruo camina por la calle, se mezcla entre aquellos que no sospechan siquiera su naturaleza…

Así es cómo debe sentirse caminar en plena luz del día, mi oscuridad revelada, mi yo interior bien recibido. Sí, ellos pueden verme. Soy uno de ellos…en sus sueños más sombríos”.

Bueno, ¿qué se puede hacer después de eso? Bajarte el wallpaper de la serie, ponerlo en tu computadora, inducir a aquellos que conocés a ver Dexter, conseguir el merchandising oficial, y esperar la segunda temporada.

Consumismo, divino tesoro.

SEASON TWO
La segunda temporada tenía un reto: mantener el interés generado y además la calidad de una serie atípica que combina un excelente equipo humano y técnico con un gran guión.

En la primera nos dejaron con el Jesús en la boca porque el sargento Doakes (colega de Dexter) estaba sospechando cosas. Paralelamente los cuerpos de las víctimas de Dex son descubiertas y la policía de Miami decide dar caza a quien apodan “El Carnicero de la Bahía” sin imaginar que conviven con él día a día.

La relación entre Rita y Dexter se consolida, pero al notar comportamientos extraños en él, Rita asume que consume drogas así que le exige que haga rehabilitación. Yeap, la pobrecita está más ciega que un murciélago. En sus terapias grupales para controlar una falsa adicción, Dexter se topa con la crazy-bitch de Lila.
AHHHH LILA!!!! Tronada como ella sola. Y ahí se juntan el hambre y las ganas de comer. Cuando acordamos Dex está viviendo tórridas aventuras, y todos sabemos que eso no llegará a buen puerto. No. Aquí es cuando comienza un asqueroso patrón dentro de la serie, el oscuro pasajero de Dexter se encontrará atraído a eso que intuye semejante, buscando aceptación y entendimiento.

De hecho, todas las temporadas vemos que Dexter asume su oscuridad pero muy en el fondo busca una luz para la que no está destinado. Desgraciadamente la loca-bitch de Lila es el peor camino para sentirse conectado en este maldito estercolero. Cosito se dará cuenta ya casi cuando las papas queman, y el pobre Doakes pagará los platos rotos. Lila se irá al chancho con todo…porque la relación con Dex termina de romper el último hilo que la ata a algo de cordura.

Es extraño tener una creación ahí fuera… una profundamente mutada versión de ti mismo, suelta por ahí, jodiéndolo todo. Me pregunto si así es como se sienten los padres…”


Aún así, la segunda temporada dejaba un buen sabor de boca. Aparece por primera vez Lundy, agente del FBI que más adelante tendrá su cuota de gloria.

La evolución de Dexter, los conflictos por una vida en pareja, la relación laboral, el estar casi casi pillado en sus fechorías (sí, son fechorías), provocaron que mantenga el wallpaper y siga buscando cómo conseguir los posavasos con las manchas de sangre.

SEASON THREE
Yo diría que fue el principio del fin. En esta temporada el némesis es Miguel Prado (Jimmy Smits) Asistente Fiscal de Distrito, amigo personal de Laguerta. Se repite el patrón de simpatía-conexión con alguien que se descubre semejante. Aparecen personajes como Quinn (Desmond Harrington), Rita se embaraza y ante la disyuntiva de qué hacer, Dexter se juega el todo por el todo y acaba comprometido en matrimonio.

Los caminos de Miguel Prado y Dexter se cruzan de forma algo chapucera. El némesis no es muy atractivo pero termina manipulando a nuestro viejo lobo de mar como si fuera un niño de pecho.  Cosito pensará:

No es nadie por quien preocuparse. Porque en la tierra de los depredadores,
un león nunca teme al chacal”

¿Es que la vida no te ha enseñau nada, Dexter?¿Es que tus víctimas no te han enseñau nada, Dexter?¿Es que, de pronto, te volviste estúpido, Dexter?

Seh. Al finalizar, retiré el wallpaper y el poster que ya colgaba cerca de mi cama. De ahí bajé las persianas y me olvidé de la serie un buen tiempo. La estupidez de la tercera temporada me rehabilitó y pude seguir con mi vida.

Eso hasta que me enteré del terrible hecho que sucede en la cuarta temporada. TE-RRI-BLE.

SEASON FOUR
Para el despistado que ha llegado hasta aquí y no se ha dau cuenta que está lleno de spoilers, repito: ESTA LLENO DE SPOILERS, y en este mismo momento hablaré del spoiler de los spoilers, de la revelación que NO debés leer, escuchar, saber si no has visto la serie. Sobre aviso no hay engaño.

La muerte de Rita será una de las muertes más perturbadoras de los shows de TV. Cuando comencé a ver la temporada ya sabía que Rita moría, por eso la vi. Quería ver cómo la mataban y por qué. Sabiéndolo, preparada para verlo, igual fue impactante.

Es aquí donde aparece John Lithgow dando vida al mejor némesis que tuvo Dexter hasta ahora: Trinity.  El gran, malévolo y único Trinity.
Arthur Mitchell es un hombre mayor, de familia, con una imagen sólida ante su comunidad, creyente, apreciado por todos. Arthur tiene una doble vida como Trinity, un asesino serial que lleva 30 años dejando víctimas.

Dexter encuentra eso fascinante, y siendo padre (Rita da a luz un varón) admira la capacidad de Trinity de camuflarse durante tanto tiempo y mantener una familia aparentemente normal y bien constituida.

Al igual que hizo con Miguel Prado empieza a tener una relación de amistad con Trinity. Indignada le gritaba a la pantalla: “PELOTUDO! ACORDATE DE LILA, ACORDATE DE PRADO!”.

Mientras más cercano es a Trinity, más se hace evidente que no, no se trata de un similar a Dexter y que la familia que mantiene vive aterrorizada, conociendo el monstruo que es. Eso descoloca a Dex que se veía reflejado en el tipejo, y estaba en onda: “Así quiero ser cuando sea grande”.
Hay un juego intenso del gato y el ratón entre ambos, y uno termina los capítulos esperando el golpe mortal: el asesinato de Rita. Cuando ocurre, y cómo ocurre, no se puede creer.

Y es tal como dicen en los extras, retrocedés el episodio para ver de nuevo la charla final, el momento en que Trinity está en la mesa y Dexter no sabe que todo se perdió, que ya fue, que la misión está cumplida. Gran final de temporada. Gran.

Otro de sus méritos es que recupera a un actor como John Lithgow a quien noventeramente odiaba por Third Rock from the sun y cuyo trabajo fue reconocido como Mejor Actor Invitado en los Emmys del 2010.

Sí, la fe en la serie regresó con fuerza, casi bíblicamente y tocó esperar lo que seguiría a tanta destrucción.

La vida no tiene que ser perfecta. Sólo tiene que ser… vivida”


SEASON FIVE
Lo que siguió a tanta destrucción fue más destrucción, aunque debo reconocer que la serie todavía no tocaba fondo. Ante la ausencia de Rita, introdujeron un nuevo personaje femenino: Lumen (Julia Stiles) y nuevamente tengo mis reparos.

El perfil de Dexter es psicopático, plano afectivamente, con deseos incontrolables de matar, y elay el serial killer teniendo sentimientos por la tal Lumen. Bello.

Lumen es una víctima de otro serial killer que Dexter está cazando. La cosa es así: Cosito estaba haciendo lo suyo, tenía a un tipo amarrau a su mesa y bla bla bla, y de un cuarto espía la pobre Lumen toda desgreñada, traumada, y abusada. Como Dex no puede matar inocentes, la rescata, y como lo ha visto, decide “guardarla” hasta que entienda que no puede denunciarlo.
De ahí es más o menos onda película coreana, ambos se unen en pos de la venganza.  Solo que, a diferencia de los coreanos, la resolución de la venganza termina bastante aburrida.

A rescatar el personaje de Jhonny Lee Miller como Jordan Chase por el hecho de ser un orador de autoayuda que muere violentamente. Sí, el problema es que no fue un villano a la altura. Después de Trinity tenés que llamar a no sé, Pacino o alguien así pa que supere la vara alta dejada por Lithgow, no vas a traer a un ñoño pusilánime. En fin. Igual lo peor no había pasado y la relación con Lumen, amén de ser algo inaudita, tuvo sus picos de interés.

 A pesar de considerarme a mí mismo cómo un monstruo desde que tengo memoria, aún me resulta abrumador cuando me enfrento con la profundidad del mal que existe en este mundo”


SEASON SIX

Aquí todo se fue a la mierda.
Para empezar la ausencia de Lumen se la pasaron por el traste, como si nunca hubiera estau en la serie. 
Tejieron un guión con un tópico base interesante sobre la fe, la religión, la luz, la oscuridad. Por un lado está el hermano Sam que gracias a la fe y a la luz divina pudo cambiar su vida y ser un hombre de bien, y luego está Travis como asistente de un delirante profesor religioso encarnado por Edward James Olmos. Los némesis (Travis-Olmos) están obsesionados con el Apocalipsis, y las víctimas representan mensajes místicos. En medio de todo eso, Dexter empieza a preguntarse por ENESIMA vez si su oscuro pasajero puede eliminarse, si por ahí él puede cambiar como el hermano Sam y adopta actitudes boludas de buen samaritano con Travis.
Todo va bien en mi pequeño rincón del mundo”


No, no todo va bien en tu pequeño rincón del mundo. El giro Travis-Olmos, se intuye desde los primeros capítulos. Para rematar, a media temporada se les ocurre sembrar en Deb la semillita del enamoramiento por Dexter, su hermano adoptivo. Y está bien, la hija de Whitney Houston se está por casar con su hermano adoptivo, o sea lo puedo entender y bendecir, pero NO de esa forma. NO como sucedió, no como lo contaron, como si fuera un conejo que sacan del sombrero solo para hacer la próxima temporada más “interesante”.

Y cuando no podemos estar peor, después de largarnos el tema amoroso entre hermanos adoptivos en los últimos capítulos, Debra Morgan encuentra a Dexter Morgan haciendo lo suyo, matando a Travis.

Sin Comentarios.

SEASON SEVEN
Pues lo que se esperaba como el rocío de la mañana era ver qué hacía Deb sobre lo descubierto y los tres primeros capítulos han conseguido que los foros de fans se llenen con la humana frase de: “Kill Deb” o “Kill the bitch”.   
Sip. Mea culpa: Yo también lo pensé (!) Al final, la serie que tenía una carga filosófica apreciable se ha devenido en el mensaje de “si algo estorba a Dexter, hay que matarlo”. Vuelven a crear un personaje (Hanna) que es una mezcla entre Lila y Lumen, digo…acaso alguien cree que la amorosa de Hanna no tuvo nada, nada que ver con los otros asesinatos solo porque era menor de edad? Dex vuelve a tener simpatía o atracción por algo semejante a él…y bueno…

Una pena que la serie que empezó con todas las papeletas de ser una de las mejores de los últimos tiempos simplemente esté destinada a ser alargada de manera forzosa para continuar con el rating.

A aprender de las nuevas series de la BBC, de las que hablaré en un futuro inmediato que contrarias al estilo gringo sobreponen la calidad a la cantidad.

Menos es más. De todas formas, Dexter es una serie adictiva, plantea una temática jodida sobre la “justicia”, la efectividad del sistema y la necesidad del ojo por ojo. Eso desde el bright side, viéndolo con actitud crítica en una sociedad acostumbrada a rendirle pleitesía o a convertir en celebridades a los asesinos, dibuja un personaje como Dexter que es el PROTAGONISTA, dando la falsa idea de que un asesino serial puede ser “buena gente”, y alguien de fiar, y alguien que nos puede “gustar”.

Pasando por alto las contemplaciones emo-morales o éticas, es una serie muy bien actuada, muy bien filmada y que no importa lo estúpida que se ponga consigue mantener el interés. PERO NO ME BASTA!!!

Ojalá que lo que sigue levante y no hunda más lo que en su momento fue una revelación. Todavía falta que concluya esta temporada y que lleguemos a la temporada final.  Hay una esperanza chota, cursi, pelele como la que se tiene cuando la selección nacional juega un partido de fútbol. Sabemos cómo va a acabar eso, pero igual nos colgamos el pito y la bandera.

Lo mejor: Muy bien elaborada, en sus inicios fue por momentos memorable.
Lo peor: Perdió el rumbo y se convirtió en una copia de sí misma
La escena: La muerte de Rita
Lo más falsete: La huevada de Louis, lo de la reportera, las veces que Dexter se deja llevar por “su buen corazón”.
El mensaje manifiesto: Todos tenemos un oscuro pasajero
El mensaje latente: El oscuro pasajero puede ser muy peligroso
El consejo: Igual vale la pena verla
El personaje entrañable: Rita
El personaje emputante: Me irritan Laguerta y Batista
El agradecimiento: Por los grandes momentos que tuvo

CURIOSIDADES

Es el programa más visto en la historia de la cadena Showtime.

Julie Benz que interpreta a Rita, audicionó originalmente para ser Debra Morgan.

Aunque la serie se sitúa en Miami, gran parte de ella se graba en Long Beach California, con interiores en Sunset-Gower Studios. Una segunda unidad graba material adicional en Miami para agregarle realismo al show.

El nombre Dexter es una palabra latina que significa mano derecha-diestra, el complemento implícito es mano izquierda, la “siniestra”, que refleja el lado oscuro del personaje. En el 2010, el autor Jeff Lindsay confirmó en una firma de libros en Escocia que escogió el nombre Dexter porque era lo opuesto a “siniestro”.

El autor Jeff Lindsay tiene un cameo en la serie en el episodio 10 de la tercera temporada.

Dexter frecuentemente usa alias que hacen referencia a los libros de Bret Easton Ellis. Por ejemplo usó Patrick Bateman (personaje principal de Psicópata Americano) cuando compró sedantes o Sean Ellis (guiño al propio escritor y a Sean Bateman de Las Reglas de la Atracción) cuando fue al psiquiatra.

Sylvester Stallone es un gran fan del show y ya ha trabajado con Julie Benz (Rita) en Rambo y con David Zayas (Sgto. Batista) en The Expendables.

En la temporada 1 (extrañada temporada) Dexter y Rita están mirando el filme Terms of Endearment donde sale el actor John Lightow. En la temporada 4, Lightgow daría vida a Trinity (el mejor némesis de Dexter ever).

Michael C Hall reveló que padecía Linfoma de Hodgkins (cáncer) en el 2010, pero siguió trabajando. Actualmente, el cáncer está en remisión.

Michael C Hall se casó con Jennifer Carpenter (Debra) en la vida real en el 2008 y se divorciaron a finales del 2010. Se corrieron rumores de que el motivo de la separación fue un affair del actor con la actriz Julia Stiles (Lumen en la serie). Ambos negaron el romance y dijeron ser buenos amigos.