lunes, noviembre 26, 2007

¿QUÉ NOS PASÓ?
Después de un fin de semana caótico, violento y lamentable, toca ver qué se puede sacar en limpio de la crisis social y política que atraviesa Bolivia.

Lo sucedido en Sucre, es un brochazo de lo que posiciones absolutistas y poco comprometidas con el país pueden conseguir, después de un arduo "trabajo". Finalmente el abismo cavado tanto por el gobierno como por la oposición, rindió frutos y terminó de romper lo que siempre ha estado roto, y que sólo necesitaba de un mal mandado que tire ese florero al piso.

El fin de semana Sucre vivió un enfrentamiento pocas veces visto en los últimos años, donde el tufo a guerra civil cobra mayor fuerza cada día. Luego de que la Asamblea Constituyente decida sesionar en el Liceo Militar de Sucre, la cosa finalmente reventó. Hay que ver que todo esto tiene su inicio en un diálogo de sordos, en el que el gobierno sacó el tema de la capitalía de la Asamblea, y en el que los defensores de esta capitalía y arrimados a la causa, no dejaron sesionar si es que el tema capitalía no se ponía en la agenda.

Aquí hay preguntas que uno como vulgar ciudadano debe hacerse: "¿Cuál sería el precio de darle la capitalía a Sucre?" "¿Es realmente viable?" "¿A quién beneficia un tema añejo, que ha sido revivido para ahondar las diferencias entre todos?" "Si la sede estuviera en Santa Cruz, los cruceños apoyarían otorgar la sede a Sucre?" "Qué pierde el gobierno con poner el tema en agenda?" "Es posible encontrar una solución en que tanto La Paz como Sucre queden satisfechos?".

El tema es complejísimo y además sirve como referente claro de la absoluta ingobernabilidad de la que adolece el país, cuya prueba más fehaciente es la cantidad de presidentes que lleva en su haber. Una ingobernabilidad que obedece a intereses privados, y que nada tienen que ver con la defensa de la democracia y de la libertad.

El gobierno continúa mostrando una negligencia shockeante, un casi nulo tacto político, donde sus seguidores se van convirtiendo en detractores con cada metida de pata. Incluso en sus declaraciones, ni siquiera hay tino elemental y básico para condenar la muerte de bolivianos, con un correcto énfasis hacia lo sucedido. Es como si no muriera nadie, y como no estuviesen a un tris de que las cosas se les vayan de las manos del todo.

Preocupa también, la absoluta incoherencia y falta de compromiso social de la oposición. Que hizo de todo para que la Asamblea fracasara, que exaltó consignas racistas, regionalistas, y de carácter dogmático, para conseguir espacios de poder. Que continuamente menosprecia el poder de las bases, y de los movimientos sociales, hablando de democracia, pero que si se trata de números, lo más seguro es que nos llevemos una sorpresa.

Hoy los medios daban cuenta de una represión abusiva, se escuchan relatos y anécdotas propias de las más odiosas dictaduras, se ven a personas que a la menor muestra de desequilibrio, se juntan en la Plaza a supuestamente protestar, pero en realidad es la excusa para ir a descargar su resentimiento, sus ganas de destruir el ornato público, y de mostrar que "Santa Cruz no se deja carajo!" (?).

Entonces, el inconciente colectivo impera y reina a sus anchas. Donde los mismos que hablan de paz y democracia, corren a agarrarse a manazos con el contrincante, y si vos gritás, yo grito más fuerte. Donde los que critican el autoritarismo, y la cojudez del gobierno de sentirse representantes de Bolivia, gritan, patalean y se esgrimen como caudillos.

Entre los analistas políticos se habla de triunfos y perdedores. Hay quienes dicen que el MAS perdió los papeles, y que ahora el camino ya es en picada. Hay otros que afirman que este es un triunfo del MAS, porque el objetivo era aprobar la nueva Constitución, y ésta se aprobó en grande, dejando a la oposición dando patadas de ahogado. Lo cierto es que la adjudicación del triunfo poco importa, aquí el gran perdedor es el pueblo. Con cuatro muertos, y centenas de heridos, cifra que parece pequeña, pero que sacude y entristece a todos.

Queda, sin embargo, dos preguntas que hacerse: La primera ¿Qué es lo que sigue ahora?.

Y la segunda, y más importante: "Cuál es la alternativa?".

5 comentarios:

Anónimo dijo...

los medios de comunicación dicen:"agradecemos los muertos y heridos, ya se estaba poniendo aburrido esto"
la oposición dice:"unos muertos más no le vendrían mal a este gobierno, total no los conocemos"
el gobierno dice:"no sé por que tanto drama,peor era en otros tiempos"
No sé hasta donde se parece esto con lo que está pasando pero yo veo que no se le da importancia a nada de lo que ocurre, creo que Bolivia está más partida que nunca y aún así siguen en su actitud egoísta, viendo quien tiene más poder de convocatoria, mucha gente quiere guerra civil, sabrán en realidad en que consiste una guerra? de verdad creerán que todo esto vale una guerra?

El tal romero dijo...

Creo que el gran perdedor es el pueblo, pero también pienso que el MAS hizo una jugada osada que puede verse como triunfo.

Finalmente aprobó la nueva constitución, le pese a quien le pese. Y eso, sus detractores todavía no lo digieren después de todas las trabas que han puesto.

Me parece que los próximos 10 días serán claves. Ahora se anuncia un paro el miércoles, y la marcha de hoy día vamos a ver cuánta gente recaba.

Lo bueno es que a pesar de la mala imagen del gobierno, los cívicos cada vez se ven peor.

Llámenme cruel, pero para un cambio tan grande como una nueva constitución, 4 muertos no es nada. En octubre negro hubieron más de 50, y ahí lo único que cambiamos fue de presidente.

Que en paz descansen, aunque fueron muertes al pedo. Este proceso sigue, con Evo o sin Evo.

David Mamani Cartagena dijo...

El MAS es alcahuete del centralismo u oligarquía paceña que quiere seguir manejando la plata del resto de Bolivia.

Caballero Blancö - Jorge Ferrufino dijo...

Interesante articulo. Y los invito a mi blog donde trato estos temas.

CRITERIOM.BLOGSPOT.COM

Saludos.

Aullidos de la calle dijo...

Anonimo:

Pues sí, a pocos parece importarles realmente la dimensión de lo que está sucediendo.
Es una pena que todo se resuma a "quién gana" esta pulseta.
Una guerra civil lo único que haría sería retrasar un país que lleva décadas postergado.
Pero eso a nuestros líderes les interesa un peso partido al medio.

Una pena no?

Romero:
Duras tus palabras, pero tienen algo de verdad. Este proceso ya se echó a andar. Ojalá que el gobierno rectifique su actitud y pueda conciliar posturas. La oposición definitivamente no ha ayudado a nada tampoco.
Respecto a los muertos, que en paz descansen. El tiempo aplicará justicia a sus verdugos.

David Mamani:
El MAS al igual que el resto de partidos de este país, pelea por su proyecto. Lo triste es que ellos se vendieron como un alternativa, un cambio, y todavía no demuestran que lo sean. Pero como se dice en el post, tampoco hay otra opción. El vacío de poder sería caótico...nuevamente el tiempo pondrá las cosas en su sitio.

caballero blanco:
Gracias por el dato. Saludos!